Cuando se perforan los primeros metros en una ladera de la Parte Alta de Coquimbo y el agua subterránea aparece mucho antes de lo previsto en el proyecto, la viabilidad de la excavación cambia por completo. Hemos visto cómo terrenos que en superficie parecían secos revelan flujos colgados en la matriz rocosa fracturada de los cerros costeros, un escenario típico en esta zona donde la neblina camanchaca recarga acuíferos someros de manera intermitente. Por eso, cuando el diseño de drenajes o la estabilidad de un talud dependen de conocer la conductividad hidráulica real del terreno, aplicamos el ensayo Lefranc en suelos y el ensayo Lugeon en roca. No se trata de un trámite de gabinete: en nuestra experiencia, cada metro de ensayo cuenta una historia distinta sobre cómo se mueve el agua bajo la superficie de Coquimbo.
La conductividad hidráulica medida en campo puede ser hasta dos órdenes de magnitud mayor que la estimada en laboratorio, un desfase que en suelos graníticos alterados de Coquimbo define si el sistema de drenaje funciona o colapsa.
Aspectos locales
Un error que vemos repetirse en Coquimbo es confiar el cálculo de caudales de agotamiento a tablas de permeabilidad bibliográfica, sin verificar el comportamiento real del macizo en la cota de excavación. La terraza marina sobre la que se asienta el centro de la ciudad esconde paleocanales rellenos de gravas con una conductividad hidráulica muy superior a la de los limos circundantes, y un ensayo Lefranc mal ubicado o ejecutado sin aislar correctamente el tramo de prueba puede subestimar el flujo que entrará a la excavación. En roca, el riesgo es aún más sutil: una unidad Lugeon baja en el primer escalón de presión no descarta que las fracturas se abran con presiones mayores, generando un lavado de rellenos que, a largo plazo, degrada la resistencia al corte del macizo y desencadena inestabilidades en los taludes definitivos de la obra.
Dudas habituales
¿En qué se diferencia un ensayo Lefranc de un Lugeon y cuándo aplico cada uno?
El ensayo Lefranc se utiliza en suelos y mide la permeabilidad del material granular o cohesivo en un tramo aislado del sondeo, ya sea por carga constante o variable. El ensayo Lugeon se aplica exclusivamente en macizos rocosos fracturados; consiste en inyectar agua a presión en escalones crecientes y decrecientes para evaluar el comportamiento de las fracturas. En Coquimbo, la decisión depende de la profundidad del contacto suelo-roca, que suele aparecer entre los 5 y 15 metros en las laderas de los cerros.
¿Cuánto cuesta aproximadamente un ensayo de permeabilidad en campo en Coquimbo?
El costo de un ensayo Lefranc o Lugeon en la región de Coquimbo se sitúa habitualmente entre $289.000 y $498.000, dependiendo de la profundidad del tramo a ensayar, la cantidad de escalones de presión en el caso del Lugeon, y los costos de movilización del equipo de perforación hasta sectores como La Cantera o las terrazas altas de la ciudad.
¿Qué diámetro de sondeo se necesita para realizar estos ensayos?
Para un ensayo Lugeon en roca se requiere un diámetro mínimo de perforación de 76 mm (tamaño HQ) que permita alojar el obturador neumático y garantizar el sello. En suelos, el ensayo Lefranc demanda al menos 100 mm de diámetro para evitar efectos de borde y asegurar que la zona de ensayo no se colapse durante la prueba, especialmente en las arenas finas saturadas que aparecen cerca del nivel freático en el centro de Coquimbo.