La norma NCh 1508 exige valores específicos de CBR para el diseño de pavimentos, y en Coquimbo ese número no se puede estimar a ojo. La combinación de suelos finos en los valles del Elqui y Limarí con la aridez de las terrazas litorales genera condiciones de soporte que cambian en pocos metros. Hemos visto proyectos donde la subrasante pasa de un CBR aceptable del 15% a un pobre 4% solo porque la terraza contenía lentes de limo salino. Antes de soltar una máquina a perfilar, conviene tener un perfil de resistencia claro. Eso implica sacar muestras inalteradas donde el tránsito proyectado lo justifique, y combinarlo con un ensayo de penetración SPT en sectores donde la napa freática está alta, algo frecuente cerca de la desembocadura del río en la bahía de Coquimbo.
El CBR de laboratorio sin el ensayo de inmersión en Coquimbo es un dato incompleto: la humedad de saturación puede tumbar la resistencia a la mitad.
Aspectos locales
En obra gruesa vial el equipo clave sigue siendo el martillo de compactación y el molde metálico del Proctor Modificado, pero antes de eso está la prensa CBR. En nuestro laboratorio de Coquimbo la prensa trabaja con una velocidad controlada de 1.27 mm/minuto, midiendo la carga necesaria para hincar un pistón de 19.35 cm² en la muestra compactada. Lo crítico aquí son los suelos con yeso y sales del sector de Tierras Blancas. Si la muestra se seca al horno a 110°C como indica la norma NCh 1852, las sales precipitan y cementan artificialmente los granos, y el CBR sale falsamente alto. El ingeniero residente cree que tiene una subrasante de oro y a los seis meses aparecen deformaciones. Para evitarlo, secamos las muestras al aire o a 60°C máximo, como recomiendan las guías del MOP para la macrozona norte. Complementamos este análisis con el ensayo Proctor para determinar la densidad máxima y la humedad óptima real del suelo salino, y si el proyecto está en zona de taludes, revisamos la estabilidad del corte para que el pavimento no se agriete por un deslizamiento incipiente.
Dudas habituales
¿Cuánto cuesta un estudio CBR para un loteo en Coquimbo?
Depende del número de puntos de control y la logística de acceso. Para un loteo estándar con 4 a 6 puntos de ensayo (incluyendo calicatas, Proctor y CBR de laboratorio), los valores suelen moverse entre $87.000 y $139.000 pesos chilenos por punto, dependiendo de si se requiere también verificación in situ con pistón dinámico o solo ensayos de laboratorio.
¿Cada cuántos metros se debe hacer un CBR para un camino nuevo?
El Manual de Carreteras del MOP sugiere un ensayo por cada 250 a 500 metros lineales en caminos de bajo volumen, y cada 100 a 150 metros en autopistas con tráfico pesado. En Coquimbo, con la variabilidad de suelos entre quebradas, recomendamos no espaciar más de 200 metros incluso en vías secundarias, porque es frecuente encontrar cambios bruscos de material en tramos cortos.
¿Qué pasa si el CBR natural es menor al 3%?
Con un CBR bajo 3% el suelo se considera inadecuado como subrasante directa. En Coquimbo, cuando encontramos esos valores en sectores de relleno aluvial fino, hay que estabilizar con cal o cemento, o bien hacer un reemplazo de material con un espesor suficiente para proteger la plataforma. El espesor exacto se calcula con la fórmula de diseño de pavimentos, pero generalmente se requiere un sobreancho de excavación y un relleno estructural controlado.